Enhorabuena. Le arrojaste tu novela al mundo

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Hace un par de días publiqué, finalmente, mi primera novela “¿A quién odias, Dani?” en Amazon, en formato digital Kindle e impreso tapa blanda. No hubo intermediarios ni editoriales, no hubo terceros involucrados. Sólo yo, escribiendo mi novelita y exponiéndola al vasto ciberespacio; dejándola a que se pierda entre una nebulosa a ver si alguien la encuentra entre los títulos de moda y las novelas ya adaptadas en la pantalla. Claro que ahora debería dedicarme a promover mi libro, exaltando sus cualidades y atributos, en vez de esperar a que se venda por sí solo. Pero ésa es la parte en la que no funciono.

escribiendo2Escribir la novela fue un placer y una labor casi tortuosa a la vez. Estás escribiendo página tras página de algo que es más incierto que cualquier otra cosa, y un sinfín de emociones te abordan continuamente. La adoras, la odias. Te desprecias por escribir algo tan patético, te asombras de ser tan talentoso, te burlas de ti mismo por no tener idea de lo que estás haciendo. Escribes tres capítulos en cuestión de horas. Luego no puedes escribir ni un párrafo. Te cansas de leerla y releerla. Te confundes, encuentras errores, momentos ilógicos. Eliminas capítulos enteros, pierdes otros por no saber guardar el archivo. Al final no tienes ni idea qué sientes en realidad por la novela, y te da miedo tomarla y leerla cuando ya está hecha. La miras de reojo pero te atemoriza encontrar miradas con ella. Pero al menos la terminaste y no hay mejor sensación que eso.

Empecé a escribirla a finales del 2011, en un intento de mofarme de las novelas juveniles en donde el romance no ha dejado de ser esa simple idea de enamoramiento simple a primera vista. Dos personitas bellas y perfectas que se encuentran la una a la otra en un mundo terrible y que se interpone en su amor verdadero (últimamente un mundo distópico o/y lleno de fantasía).

No quería crear un personaje perfecto, un héroe que a pesar de sus falencias se podía considerar bueno y modelo a seguir. No quería otro Harry Potter, o Katniss como se llame. Valeroso y justo. No. Quería retratar a alguien un poco despreciable, con aspectos nocivos, salvajes, crudos, pero con el que la gente pudiese identificarse a pesar de todo. ¿Por qué? Porque me parece algo extraño que todos esos espectadores y lectores, que están llenos de egoísmo, hedonismo, vicios, falta de sacrificio, se identifiquen siempre y casi exclusivamente con el héroe, con la representación de la verdad y el honor. ¿Cómo es posible que estos adolescentes del siglo XXI, con todas sus comodidades, sus actitudes superficiales, y su incapacidad de salir de su zona de confort, se vean reflejados en un personaje “noble”? Me refiero, es gente que no es capaz ni de ceder el asiento en un autobús a una anciana, pero entienden completamente al que se ha sacrificado, ha dado toda su vida, para rescatar a toda una nación.

amazonPero ése no era el punto principal de la historia. En realidad, al comienzo no había punto principal. No había mucho. Sólo una idea, una noción muy leve, y unas ganas muy grandes de escribir una novela. Y créanme, las ganas son la herramienta más eficaz que uno como escritor puede tener, al fin y al cabo esta novela se fue escribiendo por sí misma mes tras mes, hasta el punto que cuando terminé no era en absoluto lo que tenía en mente cuando la empecé. Era un revoltijo de ideas y críticas, sátiras, algo de magia, algo de fantasía, algo de romance, pero todo convergió en una historia. Todo, de una forma u otra, tenía sentido. Nunca hubiera podido planear tal cosa, simplemente se dio.

Quisiera decir que me tomó unos cuantos meses completarla; que me senté en mi estudio y las palabras fluyeron de mis dedos a las páginas con tal agilidad que las horas y las necesidades físicas pasaban desapercibidas. Pero no fue así, no me tomó meses, fueron años. Desde que empecé en el 2011 tuve que dedicarme a mis estudios en la universidad, viajé a los Estados Unidos a trabajar en un campamento de verano, regresar al país, trabajar en uno que otro lado, seguir estudiando, graduarme. Y entre todas esas experiencias, mi novela iba tomando forma.

Muchas de dichas vivencias se ven portadareflejadas en mi novela. El romance en la historia, por ejemplo, tenía una base en el mundo real. Agustín, el protagonista, decide enamorarse de una de sus compañeras de clase para distraer su mente de su imaginación tan perturbadora. Allí es cuando llega Alicia, la chica lista y linda por quien Agustín caerá tan profundo que se volverá en una mansa paloma poética y emocional que sólo puede pensar en su Dulcinea y su aventura juntos. Estos sentimientos patéticos e innecesariamente dramáticos que se despertaron en Agustín se basan en un enamoramiento que tuve en la universidad durante unos años. Me sentía tan estúpido por lo que sentía por cierta chica que fue inevitable expresar dicho sentimiento en la novela, y ésa fue mi forma de lidiar con eso. En vez de confesar lo que sentía, escribí una novela. Por lo que viví en silencio mi ridículo enamoramiento escribiendo al respecto; haciendo miserable a mi personaje porque él no podía conseguir a la chica, y de hecho se daría cuenta que el otro hombre con el que ella estaba (aquel intruso que en las historias corrientes es un imbécil, o simplemente no es el indicado) en realidad era bueno para ella.
El punto de dicho aspecto en la novela era mostrar que el protagonista no siempre era el héroe, ni la mejor opción para la damisela. Así como el lector no siempre es el héroe, ni la mejor opción para la damisela. Hay amores imposibles que permanecen imposibles, y no significa el fin del mundo, ni tampoco quiere decir que no se trate de un final feliz.

Así que me dediqué a burlarme de esos amoríos elaborados y conflictivos. Quería dejar en claro que no existe tal cosa como el amor a primera vista (entre otras cosas); lo que resultó irónico, ya que en el verano de 2012, mientras trabajaba en Stroudsburg, Pensilvania, me cautivó una extranjera de forma inmediata, tan pronto como posé mis ojos en ella cuando bajaba de la van. Una chica alemana que tres años después habría de convertirse mi esposa. Por lo que terminé viviendo en carne y hueso esa historia que pretendía parodiar, mientras escribía sobre romances platónicos que nunca podrían ser.

sina2Por supuesto que muchos otros aspectos y eventos en la novela no son más que ficción. No quiero dar la impresión que ocupo mis momentos de ocio imaginando a mis amigos cometiendo suicidio o muriendo de alguna forma grotesca.

Ahora bien, sólo me queda esperar que este libro, este pequeño trozo de mí, se abra paso al mundo, y que busque sus propios caminos. Espero que encuentre gente y que navegue tan lejos como pueda. Instalándose, quizá, en algún estante, en alguna memoria. Por ahora, está en la mía.

2 Replies to “Enhorabuena. Le arrojaste tu novela al mundo”

  1. Tu libro es el MEJOR que he leído en mi vida.
    Escapa de todos los clichés con una trama que te atrapa en TODO MOMENTO. Con todo momento me refiero desde que ves la portada hasta el último capítulo.
    Me vi identificada en cada uno de los personajes, así que si ese era tu objetivo puedes considerarlo como conseguido.
    También cuenta con un INCREÍBLE primer capítulo, un final inesperadamente fantástico y hasta fantasía (¿Cómo lograste incluirla sin que la historia pierda coherencia? Me arrodillo ante ti).
    Lograste reflejar muchas críticas y verdades de nuestra sociedad en día y eso sinceramente me encantó.
    A partir de hoy las canicas nunca serán lo mismo, ni los cuchillos, ni las rosas… ni hablar de los anuncios publicitarios.

    Dejando de lado cuanto me encantó tu historia…
    ¡Me sentí tan identificada con tu descripción sobre como escribiste tu historia! Escribir es algo así como mi hobby (ojalá algún día llegue a publicar un libro, ojalá tan bueno como el tuyo) y me ha pasado todo eso.

    Eso es todo, felicidades, has escrito el mejor libro que he leído.

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