10 Libros Modernos Que Tienes Que Leer

Aunque leer sigue siendo una actividad popular en todo el mundo, hoy en día es más fácil conocer gente que no lee en absoluto ya que prefieren otras alternativas de entretenimiento más atractivas que no requieren tanto esfuerzo; como ver televisión o navegar en internet. Poco a poco este hábito se ha recuperado, sobre todo en los jóvenes, con la fama que han ganado varios libros modernos que ya hacen parte de la cultura popular. Por lo que es común oír a la gente decir que sus libros favoritos son Harry Potter, Crepúsculo o (Dios nos libre a todos) 50 Sombras de Grey.

Si haces parte de ese grupo que no disfruta de la literatura juvenil, triángulos amorosos con seres fantásticos, o fetiches de millonarios atractivos, considera darle una oportunidad a las siguientes obras. Si por otro lado sí te gusta esa literatura, dale una oportunidad a las siguientes obras de todos modos.

  1. Cuando Te Envuelvan Las Llamas, David Sedaris

Mi primera recomendación no es una novela de por sí, sino una recopilación de experiencias personales narradas de forma hilarante y atractiva por David Sedaris, quien tiene gran habilidad para plasmar sus vivencias en papel. Entre las historias se encuentran: el gusano parásito que residía en la pierna de mamá Sedaris, las diferentes formas en que se puede usar la palabra “mierda” en una oración, y el tiempo que Sedaris vivió en Tokyo mientras intentaba dejar de fumar.

Fragmento:

Es curioso. Yo siempre había oído lo limpio y tranquilo que era Canadá, pero quizá se refirieran a otra parte del país, al centro quizá, o a aquellas rocosas islas de la costa este. Donde nosotros nos encontrábamos no había más que borrachos con mala pinta por todas partes. Los que estaban inconscientes no me preocupaban tanto, pero los que iban camino de estarlo —los que aún podían tambalearse y hacer aspas con los brazos— me hacían temer por mi vida.

  1. Lo Que No Tiene Nombre, Piedad Bonnett

Pasando a un tono serio, nos encontramos con una excelente obra (también basada en experiencias personales) que nos adentra en la vida de una madre cuyo hijo se ve atrapado por la depresión y la esquizofrenia, para finalmente tomar su propia vida. No soy fan de los dramas ni de las novelas melancólicas, donde la vida, aunque está llena de alegría y fraternidad, también trae desgracia y tragedias; pero esta novela narra con tal belleza la historia de Daniel que se ha convertido en uno de mis libros favoritos. Bonnett no sólo comparte las emociones y dificultades por las que ella, su familia e hijo tuvieron que pasar, también abarca el tema de la enfermedad que consumió a Daniel: la esquizofrenia, que aún sigue siendo misteriosa y poco comprendida.

Fragmento:

¿De qué tamaño es el dolor del que se despide de sí mismo? Daniel amaba su cuerpo, lo cuidaba, lo llenaba de mimos, lo vestía con esmero. ¿Sintió dolor al saber que lo abandonaba, que se abandonaba para siempre? Pero Daniel también debía odiar aquel cuerpo que lo traicionaba, que lo agredía, que lo exponía al miedo, a la confusión, al delirio, y que de forma solapada lo hacía diferente a los otros, frente a los que se veía forzado a representar serenidad y cordura. Y muchas veces debió odiar la vida, esa que tanto amaba, por haberlo escogido a él, precisamente a él, para sacrificarlo.

  1. El Tiempo Es Un Canalla, Jennifer Egan

La novela sigue principalmente la vida de dos personajes: Beni Salazar, un ejecutivo de música, y su asistente Sasha, quien está en plena crisis existencial, además de varios otros personajes cuyos caminos se cruzan entre sí a lo largo del tiempo. La narrativa salta al futuro y al pasado siguiendo las bizarras, y en su mayoría, autodestructivas vidas del mar de personajes que intentan resurgir o alcanzar la fama u obtener algún tipo de realización personal.

Fragmento (Sasha en una sesión con su psicólogo):

Estaba tendida en un diván de piel azul muy blando. A Coz le gustaba el diván, según le había contado, porque eso les ahorraba tener que establecer contacto visual.

—¿No te gusta el contacto visual? —le había preguntado una vez Sasha. Le parecía raro que un psicoanalista admitiera algo así.

—Me cansa —había respondido él—. Así los dos podemos mirar hacia donde queramos.

—¿Y tú hacia dónde sueles mirar?

Él sonrió.

—Ya ves las opciones que tengo.

—Pero ¿qué miras normalmente? Cuando tienes gente en el diván, quiero decir.

—Nada en concreto —dijo Coz—. Al techo. Al vacío.

—¿Y alguna vez te has quedado dormido?

—No.

Normalmente Sasha miraba hacia la ventana, que daba a la calle, y en la que aquella noche, mientras iba contando su historia, se arremolinaba la lluvia.

 

  1. No Es País Para Viejos, Cormac McCarthy

Leer a McCarthy puede resultar fascinante como desconcertante, especialmente con sus novelas más densas (Meridiano de Sangre), pero no es así con No es país para viejos, quizá su novela más famosa gracias a su adaptación cinematográfica titulada en Latinoamérica Sin lugar para los débiles (ganadora al Oscar a Mejor Película). Con una prosa directa y pulcra, McCarthy  narra los letales eventos ambientados en la frontera estadounidense con México de un maletín lleno de dinero que un vaquero, Llewelyn Moss, ha encontrado en un fallido negocio de drogas. Tras tomar el dinero, Moss deberá huir de un asesino psicótapa, Anton Chigurh, que le dará caza hasta dar con el maletín. A su vez, el sheriff Bell estará a cargo de la investigación de las muertes que dicho maletín ha ocasionado, siguiendo el río de sangre que Chigurh va dejando por su camino.

Es una obra fenomenal, diferente, que no se limita con narrar eventos de acción, sino que se adentra en la memoria de un viejo sheriff desconcertado ante la brutalidad que desfila frente a sus ojos.

Fragmento (comienzo):

Mandé a un chico a la cámara de gas en Huntsville. A uno nada más. Yo lo arresté y yo testifiqué. Fui a visitarlo dos o tres veces. Tres veces. La última fue el día de su ejecución. No tenía por qué ir, pero fui. Naturalmente, no quería ir. Había matado a una chica de catorce años y os puedo asegurar que yo no sentía grandes deseos de ir a verle y mucho menos de presenciar la ejecución, pero lo hice. La prensa decía que fue un crimen pasional y él me aseguró que no hubo ninguna pasión. Salía con aquella chica aunque era casi una niña. Él tenía diecinueve años. Y me explicó que hacía mucho tiempo que tenía pensado matar a alguien. Dijo que si le ponían en libertad lo volvería a hacer. Dijo que sabía que iría al infierno. De sus propios labios lo oí. No sé qué pensar de eso. La verdad es que no.

  1. La Maravillosa Vida Breve de Oscar Wao, Junot Díaz

La novela se centra en la vida (que además es breve) de Óscar, un chico dominicano que crece Nueva Jersey con un problema de peso, y pésimo al momento de conocer  chicas, lo que no le impide vivir enamorado de ellas. Además de ansiar hallar el amor de su vida, Óscar persigue su mayor sueño; ser el Tolkien dominicano. A través de sus personajes y la gran maldición que los oprime, conocida como fukú, el libro aborda temas como la violencia vivida en la República Dominicana ocasionada por el dictador Rafael Leónidas Trujillo (también llamado el Fuckface); la identidad cultural y personal; y la intrepidez que acarrea escoger el amor.

La novela te enamora con su prosa juvenil y fresca, atrapando al lector con facilidad en la vida de la familia de Óscar, el gueto en Nueva Jersey, y el regreso a la República Dominicana.

Fragmento:

Nuestro héroe no era uno de esos dominicanos de quienes todo el mundo anda hablando, no era ningún jonronero ni fly bachatero, ni un playboy con un millón de conquistas.

Y salvo en una época temprana de su vida, nunca tuvo mucha suerte con las jevas (qué poco dominicano de su parte).

Entonces tenía siete años.

En esos días benditos de su juventud, Óscar, nuestro héroe, era medio Casanova.

 

  1. El Olvido Que Seremos, Héctor Abad Faciolince

Si eres colombiano debes haber por lo menos escuchado de esta gran novela. No se convirtió en fenómeno cultural por nada. Entre varios temas y acontecimientos familiares que se presentan en la obra, El olvido que seremos trata en su mayoría del amor que siente un hijo (el autor) por su padre. Teniendo en cuenta que vivimos en una era donde el cinismo y el sarcasmo son los pilares que sostienen el entretenimiento, este libro aborda de forma refrescante y sincera las relaciones intrafamiliares, los recuerdos de la infancia, los héroes reales dispuestos a hacer un cambio real en la sociedad, y las pérdidas que la vida y la muerte nos dejan.

Fragmento:

Un día tuve que escoger entre Dios y mi papá, y escogí a mi papá. Fue la primera discusión teológica de mi vida y la tuve con la hermanita Josefa, la monja que nos cuidaba a Sol y a mí, los hermanos menores. Si cierro los ojos puedo oír su voz recia, gruesa, enfrentada a mi voz infantil. Era una mañana luminosa y estábamos en el patio, al sol, mirando los colibríes que venían a hacer el recorrido de las flores. De un momento a otro la hermanita me dijo:

—Su papá se va a ir para el Infierno.

—¿Por qué? —le pregunté yo.

—Porque no va a misa.

—¿Y yo?

—Usted va a irse para el Cielo, porque reza todas las noches conmigo.

(…) y esa noche, cuando ella empezó a entonar las oraciones detrás del biombo de los unicornios, le dije:

—No voy a volver a rezar.

—¿Ah, no? —me retó ella.

—No. Yo ya no me quiero ir para el Cielo. A mí no me gusta el Cielo sin mi papá. Prefiero irme para el Infierno con él.

  1. Asfixia, Chuck Palahniuk

Uno de los mejores libros que he leído, Asfixia es la brillante historia de Victor Mancini, un adicto al sexo, quien elabora un ingenioso método para poder pagar los cuidados médicos de su madre: asfixiarse en restaurantes lujosos para ser “salvado” por civiles que caerán en la ilusión de sentirse como héroes y por lo tanto seguirán rescatando monetariamente a Víctor, considerándolo prácticamente como un hijo más por quien tienen que velar.

Como varias otras novelas de Palahniuk, Asfixia es un deleite de lectura gracias al estilo particular del autor, arrastrándonos a las situaciones más extrañas que le puedan ocurrir a un personaje, como creer que es, de una forma u otra, la segunda venida de Jesucristo. Una obra que merece el culto que tiene.

Fragmento:

Después de que se haya marchado el camarero, cojo con el tenedor la mitad de mi filete de solomillo, me dispongo a metérmelo todo en la boca y Denny me dice:

–No lo hagas aquí.

Estamos rodeados de comensales elegantes. Con velas y vajillas de cristal. Con un montón de tenedores especiales. Nadie sospecha nada.

Los labios se me agrietan al intentar abarcar todo el trozo de filete. La carne está salada y rezuma grasa y pimienta molida. Mi lengua se retira para hacer más sitio y la boca se me encharca de saliva. Por la barbilla me caen jugo caliente y babas.

La gente que dice que la carne roja mata no sabe de qué está hablando.

Denny echa un vistazo rápido a su alrededor y dice entre dientes:

–Te estás volviendo codicioso, amigo. –Niega con la cabeza–. Tío, no puedes engañar a la gente para que te quiera.

  1. Nunca Me Abandones, Kazuo Ishiguro

La verdad no sé qué estaba esperando cuando leí esta novela, pero lo que encontré fue algo que jamás pensé encontrar. El título da a pensar en una historia romántica que se extiende a lo largo del tiempo en la vida de los personajes, pues bien, es mucho más que eso. No averigües de qué trata la novela, no leas sinopsis o resúmenes, sumérgete en ella y descubre el mundo que esconde, el cual irás construyendo pedazo a pedazo tras cada página. Es un mundo bastante interesante en el qué internarse.

Fragmento:

Mi nombre es Kathy H. Tengo treinta y un años, y llevo más de once siendo cuidadora. Puede parecer mucho tiempo, lo sé, pero lo cierto es que quieren que siga otros ocho meses, hasta finales de año. Esto hará un total de casi doce años exactos.

  1. La Familia Fang, Kevin Wilson

Los artistas tienden a ser excéntricos, deseosos por salir del sistema y romper esquemas; así es la pareja Fang, un matrimonio de artistas que, junto a sus hijos, llevan a cabo varias “puestas en escena” que tienen lugar en lugares reales, tomando como audiencia civiles que no saben están siendo testigos de una obra de arte y cuyas reacciones son lo que alimentan el alma de los artistas. Narrada en dos épocas diferentes de la familia, el libro se adentra en la mente de aquellos que anhelan lo bizarro (los padres Fang) y aquellos que sólo quieren una vida normal (los hijos Fang)

 

  1. Una Noche De Perros, Hugh Laurie

Asesinos asueldo, vendedores de armas, estatuillas de Budas usadas como armas letales; esta novela lo tiene todo. ¡Ah, sí! Y fue escrita por el mismísimo Dr. House. No voy a mentirles, esta fue la única razón por la que me leí la novela, y no me defraudó. Ágil, intensa, y con un humor que habría de esperarse de Gregory House, Una Noche de Perros es una lectura para sentarse, relajarse, y disfrutar del paseo.

 

Fragmento:

Imagínate que tienes que romperle el brazo a alguien.

El derecho o el izquierdo, da lo mismo. La cuestión es que tienes que rompérselo, porque si no lo haces… bueno, eso tampoco importa mucho. Digamos que ocurrirán cosas peores si no lo haces.

Mi pregunta es la siguiente: ¿le rompes el brazo de prisa —crac, vaya, lo siento, deje que lo ayude con este cabestrillo de emergencia— o alargas todo el proceso durante sus buenos ocho minutos y vas aumentando la presión poquito a poco, hasta que el dolor se convierte en algo rojo y verde y caliente y frío y, en su conjunto, absolutamente insoportable?

HUGH LAURIE
British Actor and Writer
(At the launch of his new book “The Gun Seller”)
Universal Pictorial Press Photo
UCA 012793/A-11a 05.03.1997 *** Local Caption ***
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